El etiquetado alimentario, parte 1 – Clínica Atlas

Aprovechando la charla que hemos impartido en nuestro centro, vamos a publicar una serie de entradas sobre el etiquetado de los alimentos para ayudaros a entender mejor las etiquetas, y que podáis elegir mejor vuestros alimentos y cómo no, para que podáis llevar una alimentación más saludable.

En esta primera entrada, hablaremos sobre lo que es obligatorio que incluyan los productores en las etiquetas de los alimentos que nos venden.

Etiquetado alimentario

El etiquetado de los alimentos son las menciones, indicaciones, marcas de fábrica o comerciales, dibujos o signos relacionados con un alimento y que figuren en cualquier envase, documento, rótulo, etiqueta, faja o collarín, que acompañen o se refieran al alimento.

Con la información de este etiquetado se pretende proteger al consumidor, por lo que no debe inducir a error, y la información debe ser precisa, clara y de fácil comprensión para que el consumidor pueda tomar decisiones con conocimiento de causa y utilice los alimentos de forma segura. Para ello está establecido un tamaño mínimo en la letra, y debe ir todo en el mismo sitio, para no tener que estar dándole mil vueltas al producto para recopilar toda la información. Los fabricantes deben poner una etiqueta permanente y que no se desprenda del envase en el caso de ir pegadas.

etiquetado alimentario, Clínica Atlas
Ejemplo de etiquetado

La información alimentaria obligatoria, salvo en el caso de las excepciones previstas en la legislación, son las siguientes:

  • La denominación de venta del producto.
    Esto es tan sencillo como decir lo que es el producto, por ejemplo “pan”. La denominación del alimento incluirá o irá acompañada de menciones sobre las condiciones físicas del mismo o sobre el tratamiento al que ha sido sometido (por ejemplo, en polvo, recongelado, liofilizado, ultracongelado, concentrado o ahumado).
  •  La lista de ingredientes.
    Se deben incluir todos los ingredientes que contiene el alimento. Algo muy importante que debemos saber es que aparecen en orden decreciente de peso, es decir, de mayor a menor cantidad.
  • Alérgenos.
    Todo ingrediente o coadyuvante tecnológico que se considere sustancia o producto que causan alergias o intolerancias, y que este presente en el producto acabado, aunque sea en una forma modificada. Los alérgenos que podemos encontrar están clasificados en 14 grupos, y debe diferenciarse de los otros ingredientes, por ejemplo, mediante el tipo de letra, el estilo o el color de fondo o con un símbolo.


    1. Cereales que contengan gluten: trigo, centeno, cebada, avena, espelta, kamut o sus variedades híbridas y productos derivados.
    2. Crustáceos y productos a base de crustáceos.
    3. Huevos y productos a base de huevo.
    4. Pescado y productos a base de pescado.
    5. Cacahuetes y productos a base de cacahuetes.
    6. Soja y productos a base de soja.
    7. Leche y sus derivados (incluida la lactosa).
    8. Frutos de cáscara: almendras, avellanas, nueces, anacardos, pacanas, nueces de Brasil, alfóncigos, nueces macadamia o nueces de Australia y productos derivados.
    9. Apio y productos derivados.
    10. Mostaza y productos derivados.
    11. Granos de sésamo y productos a base de granos de sésamo.
    12. Dióxido de azufre y sulfitos en concentraciones superiores a 10mg/kg o 10mg/litro en términos de SO2 total, para los productos listos para el consumo o reconstituidos conforme a las instrucciones del fabricante.
    13. Altramuces y productos a base de altramuces.
    14. Moluscos y productos a base de moluscos.


  • La cantidad de determinados ingredientes o categoría de ingredientes.
    Por ejemplo qué tipo de grasa se utiliza, no se pueden limitar como pasaba con la anterior legislación a decirnos que utilizan una grasa vegetal, si no que tienen que especificar de qué grasa se trata, por ejemplo aceite de palma, girasol…
  • La cantidad neta del alimento.
    Se debe especificar en productos envasados. Debe expresarse en litros, centilitros, mililitros, kilogramos o gramos, según el producto del que se trate.
  • La fecha de caducidad o la fecha de duración mínima/consumo preferente.
    Es muy importante que sepamos diferenciar entre estos términos ya que no significan lo mismo.
    – La fecha de caducidad, significa que pasada esa fecha, el alimento puede producir una toxiinfección. Es decir, en el alimento han crecido microorganismos, y a partir de esa fecha que nos indica la etiqueta, consumir el alimento, entraña un riesgo para la salud del consumidor.
    – La fecha de consumo preferente, significa que pasada esa fecha, las características organolépticas del alimento ya no son las mismas, pero no supone ningún riesgo para la salud del consumidor.
  • Las condiciones especiales de conservación y/o de utilización.
    Se indicarán cuando el alimento lo requiera. Para permitir la conservación o utilización adecuadas de los alimentos una vez abierto el envase, se indicarán, cuando proceda, las condiciones y/o la fecha límite de consumo.
  •  El modo de empleo.
    Debe indicarse para que permita un uso apropiado del alimento, cuando sin esta información, fuera difícil hacer un uso adecuado del alimento.
  •  Identificación de la empresa.
    El nombre, la razón social o la denominación del fabricante o el envasador o de un vendedor establecido dentro de la Unión Europea y, en todo caso, su domicilio.
  • El país de origen o lugar procedencia.
    Cuando el producto proceda de países terceros o procediendo de un país comunitario la no indicación pueda inducir a error al consumidor.
  •  El grado alcohólico.
    En las bebidas que contengan más de un 1,2 % en volumen de alcohol.
  • La información nutricional.
    Estamos acostumbrados a que la gran mayoría de los alimentos cuenten con ella en su etiquetado, pero solamente es obligatorio cuando se hace una declaración nutricional y/o una declaración de propiedades saludables.

¿Realmente sabemos interpretar la información nutricional que nos proporcionan las etiquetas de los alimentos? En la siguiente entrada se darán las claves para saber escoger los alimentos y compararlos.

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