LAVADOS NASALES EN NIÑOS: todo lo que debes saber

Con la llegada del frío, vienen los temidos mocos, tema que trae de cabeza a muchos padres. Es en este momento cuando surgen dudas como: ¿cuándo hacer el lavado nasal?, ¿qué posición es más correcta para hacerlo?, ¿hay que aspirar siempre después?, ¿mejor con suero o con spray? En este artículo vamos a intentar despejar todas estas dudas para mejorar la salud de nuestros niños.

¿SON TAN MALAS LAS SECRECIONES NASALES?

El moco no es el enemigo, es un mecanismo de defensa del cuerpo, como puede ser la tos, el vómito, el dolor, la diarrea o la fiebre. Es importante saber que estos mecanismos nos ayudan, pero hay que mantenerlos a raya para que no deriven en futuras complicaciones.

El moco es producido por las mucosas y su función es bloquear y arrastrar al agente irritante. La tos y el estornudo son mecanismos que utiliza el cuerpo para defenderse, expulsando al irritante atrapado en el moco.

¿CUÁNDO SE CONVIERTE EL MOCO EN UN PROBLEMA?

Queda claro que el moco nos ayuda a luchar contra agentes externos, como polen, virus y bacterias, pero cuando hay tanta cantidad que provoca que el niño coma o duerma mal, es cuando se convierte en un problema.

Además hay problemas añadidos como la irritación de la piel de la nariz por el goteo constante y las limpiezas con papel, por no hablar de la alteración del bienestar del niño que provoca el no poder respirar bien. Cuando se presenta alguna de estas situaciones es el momento de actuar para intentar aliviar al niño.

¿CUÁNDO HACER UN LAVADO NASAL?

Siempre que tengamos la certeza de que los mocos dificultan la respiración, es el momento de hacer un lavado nasal. El lavado nasal es una técnica contemplada dentro de la fisioterapia respiratoria que nos ayuda a mantener el moco húmedo, siendo más fácil su expulsión.

Los lavados son especialmente útiles si se ha prescrito alguna medicación inhalada, ya que provocan sequedad de la mucosa.

El momento del día más recomendable para hacer el lavado es antes de comer, ya que cuando los niños respiran con dificultad tienden a comer menos y, por supuesto, antes de dormir, para facilitar la respiración y la conciliación del sueño.

Si el pediatra ha recomendado el uso de inhalador, hay que hacer el lavado antes, para conseguir que el niño inhale la mayor cantidad posible de medicación.

Aquí viene otra gran pregunta: ¿Es necesario hacer un lavado aunque el niño respire bien y no tenga mocos? No es necesario pero tampoco es perjudicial.

En los primeros meses de vida, el niño tiene una respiración exclusivamente nasal, con lo que podemos ayudar a prevenir la sequedad de la mucosa, manteniéndola húmeda con algún lavado de vez en cuando.

Cuando el niño adquiere la respiración bucal o aprende a sonarse solo, ya no será necesario realizar los lavados nasales.

¿SUERO O SPRAYS NASALES?

Existen en el mercado diferentes productos que podemos utilizar para los lavados.

  • Monodosis de suero fisiológico: bajo mi punto de vista, la mejor elección, ya que controlas la presión y hay menos riesgo de infectar el suero, porque que son de un solo uso.
  • Sprays nasales: suelen contener agua de mar. El problema suele estar en que no sabes la cantidad que está introduciendo y que el chorro sale con mucha fuerza. En caso de utilizarlo, usar siempre el de menor presión.
  • Jeringuillas: extrayendo el suero directamente de la botella. En este caso es importante pasar el suero a un vaso y de ahí tomar la muestra con otra jeringuilla, para evitar contaminar el suero de la botella.

 

¿ES NECESARIO ASPIRAR?

Esta es una pregunta frecuente en la consulta. La aspiración es una técnica agresiva que genera sequedad y el niño recibe generalmente mal.

Si después del lavado el niño hace menos ruido al respirar, es mejor no hacer la aspiración.

Hay que saber, que en caso de realizarla, debe limitarse al contorno de los agujeros de la nariz y no a zonas más internas.

Una vez más, hay que tener cuidado con la presión, ya que solo será efectiva para aspirar los mocos que están a la vista en la nariz, no los más profundos ni, por supuesto los de la garganta.

¿CÓMO HACER EL LAVADO NASAL?

Es importante la posición en la que se pone al niño para hacer el lavado. La mejor posición es tumbado con la cabeza hacia atrás.

Hay que tener en cuenta que lo que queremos es humidificar la mucosa y arrastrar el moco, con lo que si ponemos la cabeza del niño en esta posición, nos aseguramos de que el suero caiga hacia la parte posterior de la cavidad nasal, arrastrando el moco para expulsarlo por la boca con la tos o hacia la garganta, eliminándolo después por las heces.

Si el niño puede colaborar, es importante pedirle una inspiración intensa (que sorba el moco por la nariz) en el momento de introducir el suero, para que llegue lo más profundo posible y el arrastre del moco sea más efectivo.

Hay que tener cuidado con la cantidad, unos 2ml por agujero antes de los 6 meses y 5ml a partir de entonces.

También es importante la presión, procurar que el chorro sea rápido pero no demasiado potente.

Por la anatomía del bebé, se deben evitar los lavados con la cabeza ladeada, ya que el suero puede llegar al oído y provocar otitis frecuentes.

Posición correcta para el lavado nasal.
Posición incorrecta, peligro de que el suero vaya al oído.

En Clínica Atlas, creemos que el lavado nasal es una herramienta muy útil que, bien realizada, puede ayudar mucho a mejorar la salud de tu bebé.

Por eso, realizamos el lavado durante la sesión de fisioterapia respiratoria y enseñamos a los papás a realizarlo correctamente.

Y no lo olvides, si notas que tu hijo tiene mucosidad excesiva, que le impide respirar con normalidad, no dudes en consultarlo con tu pediatra.

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