Cómo afecta el apego en la vida adulta

Cada vez más la gente es consciente de la importancia que tiene el apego y las experiencias tempranas en la vida de un adulto. Es por ello que me parece importante hablar de ello. 

Antiguamente se decía que “había que dejar a los niños llorar y no prestarles demasiada atención o afecto, porque si no solo criarían a adultos dependientes que no sabrían valerse por sí mismos”. Afortunadamente estas ideas han cambiado con el paso del tiempo, y actualmente se le da la importancia necesaria a las necesidades del niño y a la regulación de éste. 

Llegados a este punto parece interesante hacernos la pregunta de qué es el apego. El apego no es otra cosa que la relación que tiene un bebé o un niño con sus figuras de referencia o sus cuidadores (estas pueden ser los padres, abuelos…) durante las primeras etapas del desarrollo. 

Un bebé es dependiente, necesita del cuidado de sus progenitores o cuidadores para cubrir sus necesidades básicas como alimentarse, dormir, regularse, etc. Los padres deben aportar al niño cuidado y seguridad. La relación y actitudes que muestren estos padres hacia el niño a lo largo de su desarrollo, determinarán el tipo de apego que presentará. 

El psicólogo John Bowlby es considerado el fundador de la teoría del apego, ya que con sus investigaciones puso de manifiesto que muchos de los niños con problemas de conducta y dificultades para adaptarse a la sociedad provenían de un medio familiar donde había violencia, frialdad e incluso abandono materno. Años después, Mary Ainsworth a través del experimento “situación extraña” hizo una clasificación de 3 tipos de apego: Apego Seguro, Apego Distanciante o evitativo y Apego Ansioso o preocupado. Más tarde, Solomon y Main incluyeron un cuarto tipo, el Apego Desorganizado.

Apego seguro: Son niños que saben que su cuidador va a estar disponible en caso de necesitarlo. Se sienten queridos, valorados y aceptados, por lo que sienten seguridad. En este tipo de apego el cuidador transmite tranquilidad al niño, por lo que hay bajos niveles de ansiedad y evitación. 


Apego evitativo distanciante: Son niños que no recurren a sus padre como base segura para explorar, no les miran demasiado, ya que cuando les ha necesitado estos no han estado disponibles, o al menos de la forma que necesitaba el niño, motivo por el cual el niño se distancia emocionalmente, con el fin de evitar el dolor emocional ante esta falta de seguridad. 


Apego ansioso preocupado: Estos niños experimentan miedo y angustia por la ausencia de las figuras de apego, las buscan todo el rato porque tienen una sensación constante de inseguridad, ya que estos unas veces han estado disponibles y otras no. Estos niños tienen problemas para calmarse y regular las emociones de miedo y angustia ante la posible ausencia. 


Apego desorganizado: Se da en aquellos niños en los cuales su madre en vez de ser una fuente de tranquilidad y contención se convierte en alguien que transmite miedo y falta de estabilidad, generando en el niño mucha confusión. En muchos casos se trata de figuras de apego negligentes a nivel físico o psicológico o agresivas verbal o físicamente.

En consulta solemos explorar los patrones de crianza en los que las personas han tenido figuras de apego muy preocupadas o ansiosas, ya que muchas veces es el origen de personalidades dependientes, así como las figuras que han sido muy exigentes o autoritarias, ya que llevan a personalidades muy autoexigentes y perfeccionistas. También exploramos las figuras negligentes, e incluso aquellas que han dado todos los cuidados físicos y económicos, pero no han ofrecido afecto o soporte emocional necesario, provocando muchas veces apegos distanciantes. 

Estos patrones de crianza son explorados porque tienen mucho que ver con la forma en la que se gestionan las emociones en la edad adulta, así como con la forma en la que nos vinculamos con otras personas e incluso con las parejas. Es por ello que es sumamente importante reparar estas heridas de infancia, para comenzar a relacionarnos de un modo diferente y dejar de reproducir ciertos patrones de conducta. 

Si esto resuena contigo y quieres trabajar sobre tus heridas de infancia o tus patrones de vinculación en Clínica Atlas podemos ayudarte. No dudes en llamarnos al 657 736 560.

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